Verba volant, scripta manent

jueves, 15 de enero de 2015

Stephen Glass, el farsante

Stephen Glass

En 1995, la revista norteamericana The New Republic contrataba a un joven de 23 años llamado Stephen Glass, recién licenciado en la Universidad de Pennsylvania. Primero como un simple ayudante de edición, pero enseguida consiguió una oportunidad como articulista y empezó a publicar reportajes, destacando muy pronto como uno de los periodistas estrella de la publicación. Joven, brillante, audaz, sus reportajes destacaban por su pulso narrativo, ágiles, amenos, no exentos de humor, tratando temas de interés general.
Glass, nacido en Highland Park, una ciudad-dormitorio de Chicago, el 15 de septiembre de 1972, había sido editor del periódico del campus de la Universidad de Pennsylvania, The Daily Pennsylvanian. Dos sucesos destacaban en esa etapa: el robo de una edición entera del periódico, a manos de un grupo de estudiantes descontentos con su línea editorial, y el llamado "incidente del búfalo de agua" (una controversia sobre un alumno acusado de conducta racista por llamar "búfalos de agua" a un grupo de alumnas afroamericanas), que atrajo la atención de los medios nacionales sobre el campus y le permitió a Glass establecer sus primeros contactos con el mundo del periodismo profesional.
A la vez que trabajaba para The New Republic, Glass también escribía artículos para otras conocidas revistas, como Rolling Stone, Harper's Magazine, George o Policy Review. Su éxito fue tal que con 25 años ya había sido ascendido a editor asociado. Sin embargo, algunos de sus compañeros albergaban dudas sobre sus trabajos. Incluso el propietario de TNR, Martin Peretz, reconoció más tarde que su propia esposa había dejado de leer los reportajes de Glass porque los consideraba poco creíbles.
Estas sospechas se vieron fortalecidas cuando la revista comenzó a recibir quejas de algunas de las personas mencionadas por Glass en sus reportajes. En diciembre de 1996, Glass publicó un artículo titulado "Hazardous to Your Mental Health"en el que criticaba muy duramente a una organización de consumidores llamada Centre for Science in Public Interest (CSPI), que defendía mayores controles sanitarios sobre los productos alimentarios, a los que Glass tachaba de alarmistas y fanáticos. La CSPI envió a la revista una carta en la que señalaba las múltiples incorrecciones en las que Glass había incurrido, e incluso sugiriendo un posible plagio. En su artículo "Don't You D.A.R.E.", publicado en marzo de 1997, Glass cargaba contra el llamado Drug Abuse Resistance Education (D.A.R.E.), un programa educativo que perseguía reducir el consumo de drogas y la criminalidad entre los adolescentes. La organización responsable del programa acusó al periodista de mentir. Poco después, Joe Galli, del Comité Nacional Republicano, y David Keene, de la Unión Conservadora Americana, escribieron sendas cartas de protesta acusando a Glass de inventarse el contenido de su artículo "Spring Breakdown", en la que describía toda una serie de conductas inapropiadas (que incluían borracheras y prostitutas) durante la celebración de una convención de políticos conservadores. Y una conferencia del expresidente norteamericano George Bush en la Universidad de Hofstra fue el origen de un artículo titulado "Peddling Poppy" que suscitó una carta de protesta de la Universidad en la que se enumeraban los numerosos errores cometidos por Glass. En todos estos casos, la revista respondió cerrando filas y respaldando a su periodista, pero la acumulación de reclamaciones acabó por minar la credibilidad de Glass.

Portada del ejemplar del 18 de mayo de 1998 de "The New Republic"
El caso que dio la puntilla a la carrera de Stephen Glass fue el de su artículo "Hack Heaven", publicado en el ejemplar del 18 de mayo de 1998. Era la historia de Ian Restil, un hacker de tan sólo 15 años que, tras colarse en el sistema informático de una empresa de software llamada Jukt Micronics, había sido contratado por ésta como experto en seguridad. El artículo llamó la atención de Adam Penenberg, reportero de la revista Forbes, quien llevado por la curiosidad se puso a investigar los hechos allí narrados, pero fue incapaz no ya de confirmarlos, sino de probar que la empresa o las personas mencionadas en él fueran reales. Cuando Penenberg comunicó los resultados de su investigación a la revista, Glass se defendió diciendo que había sido engañado. Pero Charles Lane, director de TNR, viajó con él al hotel Wyatt de Bethesda (Maryland), y descubrió que el día que según Glass se habían reunido allí Restil y los directivos de Junk Micronics, la sala en que se habría producido tal reunión había estado cerrada. Glass no pudo aportar ninguna prueba de la existencia de Junk Micronics más que una página web de aspecto sospechosamente burdo para una empresa de informática (según se sabría más tarde, él mismo la había creado) y un número de teléfono de California que resultó ser el de su hermano, que estudiaba en la Universidad de Stanford. Ante esto, Lane decidió despedir a Glass y ordenar una exhaustiva revisión de todos y cada uno de los trabajos publicados por él en los tres años que había trabajado para la revista.
Los resultados de la auditoría fueron demoledores. De los 41 artículos publicados por Glass en The New Republic, 27 contenían datos inventados. Algunos mezclaban datos reales con otros ficticios, otros como "Hack Heaven" eran completas invenciones. De los otros 14, Lane creía que seguramente también contenían falsedades, pero no habían logrado demostrarlo. Los demás artículos que Glass escribió para otros medios también fueron revisados; no se pudo confirmar que fueran falsos pero la mayoría de ellos contenían informaciones que no se pudieron verificar por tratarse de fuentes anónimas.
Tras dejar el periodismo, Glass se licenció en derecho magna cum laude por la Universidad de Georgetown. No obstante, pese a aprobar el reglamentario examen el Comité de Abogados de Nueva York no le concedió permiso para ejercer la abogacía en el estado, dados sus antecedentes. En 2003, a la vez que Glass publicaba The Fabulist, una novela autobiográfica, su historia era llevada al cine en la película El precio de la verdad (Shattered Glass, Billy Ray), protagonizada por Hayden Christensen. También en 2003 hizo un breve regreso al periodismo con un artículo publicado en Rolling Stone sobre las leyes canadienses relativas al consumo de marihuana.


Posteriormente, Glass se mudó a Los Ángeles, donde trabajó como asistente en un despacho de abogados, y también formó parte de una compañía de actores cómicos llamada Un-Cabaret. En 2009, solicitó el permiso para ejercer la abogacía en California, que le fue de nuevo denegado por no ajustarse a los "requisitos éticos requeridos por el Colegio de Abogados de California". En los años siguientes presentó varias alegaciones y recursos ante distintos tribunales contra esa decisión. La última de esas resoluciones, emitida por el Tribunal Supremo de California en enero de 2014, concluye que Glass no ha demostrado haberse reformado y, por lo tanto, confirma la decisión del tribunal examinador de no permitirle ejercer como abogado en California.
El pasado 10 de noviembre, Stephen Glass volvió a las páginas de The New Republic, no como periodista sino como entrevistado. En un amplio reportaje, Glass pide disculpas por sus actos a la revista y a sus lectores, y habla de su vida antes, durante y después del escándalo.
http://www.newrepublic.com/article/120145/stephen-glass-new-republic-scandal-still-haunts-his-law-career

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