-... un error humano estuvo a punto de hacer desaparecer la película Toy Story 2 cuando estaba cerca de su conclusión? Un empleado de la productora Pixar introdujo un comando de borrado erróneo que eliminó todo el material terminado hasta aquel momento. Además, debido a un fallo del sistema de seguridad, no se había guardado una copia de la película. Afortunadamente, una de las supervisoras del filme, Galyn Susman, había sido madre recientemente y trabajaba en su casa, por lo que disponía de una copia del metraje perdido.
-... en 1999, el entonces gobernador de Texas y candidato a presidente George W. Bush afirmó que el libro favorito de su infancia había sido "The very hungry caterpillar", escrito por Eric Carle? Lo extraño del caso es que dicho libro había sido publicado en 1969, cuando Bush tenía 23 años.
-... el conocido gangster Al Capone fue uno de los impulsores de que los envases de leche llevaran fecha de caducidad, después de que uno de los niños de su familia enfermara por beber leche en mal estado?
-... el Chrysomallon squamiferum, un caracol marino que vive en los fondos del Océano Índico, es el único animal conocido que utiliza mineral de hierro para reforzar su armadura?
-... el segundo mayor consumidor de explosivos de los EEUU es Disneylandia, sólo superada por las Fuerzas Armadas?
-... en 1927 el avión que transportaba al famoso león de la Metro-Goldwyn-Mayer se estrelló en el desierto de Arizona? El piloto dejó al león en su jaula con agua y comida y se fue a buscar ayuda. Tardó cuatro días en llegar a un lugar habitado. El león fue luego rescatado sano y salvo, lo que le valió el apodo de "Leo el afortunado" (aunque su verdadero nombre era Jackie).
-... durante la Guerra de Independencia norteamericana, el general en jefe de las tropas de las colonias rebeldes, George Washington, se oponía a permitir el intercambio de prisioneros con los británicos? El motivo era que, mientras los prisioneros que tomaban los rebeldes eran generalmente soldados veteranos bien entrenados, los prisioneros capturados por los británicos solían ser milicianos inexpertos.
-... el lugar de la Tierra con el nombre más largo es la colina de Taumatawhakatangihangakoauauotamateapokaiwhenuakitanatahu, en Nueva Zelanda?
-... la primera transacción online de la historia fue la compra de una bolsa de marihuana en 1971, que estudiantes del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford encargaron a sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts a través de la red ARPANET, precursora de internet?
-... los antepasados del oso panda eran carnívoros, y el propio panda podría alimentarse de carne si así lo quisiera? Pero, debido a una mutación, los pandas carecen de receptores para el sabor denominado "umami", por lo que para ellos la carne es insípida, así que prefieren el bambú.
-... una encuesta reciente muestra que más de un tercio de los trabajadores norteamericanos estarían dispuestos a renunciar a un generoso aumento de sueldo a cambio de que su jefe/supervisor fuera despedido?
-... en 2010, Microsoft expulsó a un usuario de su servicio Xbox Live por poner como lugar de residencia Fort Gay? Lo curioso es que el usuario vivía realmente en Fort Gay (Virginia Occidental) y el propio alcalde de la ciudad tuvo que intervenir ya que la empresa se negaba a creer que existiese un pueblo llamado así.
sábado, 15 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
Las tres veces que Suiza accidentalmente invadió Liechtenstein
El diminuto principado de Liechtenstein mantiene unas estrechas relaciones con su vecina Suiza.De hecho, ambos países mantienen una unión monetaria y aduanera desde hace casi un siglo y Suiza representa a Liechtenstein en aquellos organismos en los que el principado renuncia a figurar directamente. Además, los suizos extienden su protección consular a los ciudadanos de Liechtenstein, y por lo general, los embajadores destinados en Suiza también se ocupan de los asuntos de sus respectivos países en Liechtenstein. Aunque a veces esta proximidad lleva a los suizos a cruzar "inadvertidamente" la frontera entre ambos países.
- El 5 de diciembre de 1985, varios misiles disparados por el ejército suizo cayeron en territorio del principado, provocando un pequeño incendio forestal. Suiza pidió disculpas y pagó los daños ocasionados.
- El 13 de octubre de 1992, un grupo de cadetes del ejército suizo, siguiendo órdenes de sus superiores, establecieron un puesto de observación en Triesenberg. Pero los oficiales suizos habían pasado por alto que Triesenberg está en territorio de Liechtenstein. De nuevo, los suizos pidieron perdón por lo ocurrido.
- En marzo de 2007, una compañía del ejército suizo formada por 171 soldados se equivocó de camino en la oscuridad durante una marcha nocturna, internándose más de dos kilómetros en territorio de Liechtenstein antes de darse cuenta de su error y volver a Suiza. Las autoridades del principado no supieron nada del asunto hasta que sus homólogos suizos los informaron más tarde. Ambas partes trataron de quitarle importancia a lo ocurrido. "Bueno, no es como si nos hubieran invadido con helicópteros de combate" fueron las palabras del portavoz del gobierno de Liechtenstein.
domingo, 9 de agosto de 2015
La condesa de Castiglione
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| Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini Verasis Asinari, condesa de Castiglione (1837-1899) |
En su época tenía fama de ser una de las mujeres más bellas de Italia. Decían que cuando entraba en una habitación se hacía el silencio. Además, era inteligente, culta (hablaba cuatro idiomas, tocaba el piano y sabía danza), alegre, divertida y seductora. La apodaban La perla de Italia, y fue un personaje célebre en los ambientes aristocráticos italianos y franceses de la segunda mitad del siglo XIX. Y además, fue agente secreto y amante de un emperador.
Virginia Elisabetta Luisa Carlotta Antonietta Teresa Maria Oldoini vino al mundo en Florencia el 22 de marzo de 1837, en el seno de una familia de la nobleza menor toscana: sus padres eran el marqués Filippo Oldoini y la marquesa Isabella Lamporecchi. Con diecisiete años la casaron con Francesco Verasis Asinari, conde de Castiglione y Costigliole, que era en muchos aspectos el polo opuesto de Virginia: doce años mayor que ella, serio, frío y reservado, poco amigo de la vida social.
En 1855, en un baile al que acudió, como era habitual, sin su marido, tuvo un encuentro que cambiaría su vida. Al baile asistía su primo Camillo Benso, conde de Cavour, primer ministro de Victor Manuel II, rey del Piamonte y Cerdeña y una de las figuras claves de la unificación de Italia. Lo que por entonces centraba la atención del rey y sus colaboradores era la anexión del reino lombardo-véneto, un reino títere cuyos territorios estaban desde principios del siglo XVIII bajo el gobierno austríaco. Los piamonteses sabían que no tenían opciones solos frente al poderío militar austríaco, por lo que necesitaban asegurarse el apoyo de Francia a sus pretensiones. Y en aquel baile, a Cavour se le ocurrió que su bella y seductora prima podía ser el factor que convenciera al emperador francés Napoleón III, con una muy ganada fama de mujeriego, de que apoyara las reivindicaciones italianas.
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| "Juego de locura", retrato artístico de la condesa de Castiglione, obra de Louis Pierson |
Dicen que nada más verla, Napoleón III quedó absolutamente rendido ante los encantos de la condesa. No tardaría en convertirla en su amante, para gran disgusto de la emperatriz, la española Eugenia de Montijo. Su hábil labor consiguió que Napoleón se mostrara favorable a los italianos y tuviera gestos con ellos, como permitir su participación en la Guerra de Crimea (lo que les dio prestigio internacional). Mientras, la condesa vivía una vida de lujos y fastos, gastándose a manos llenas el dinero de su resignado esposo, al que ella, en el fondo, despreciaba. Dicen que le apodaba "el pequeño cornudo" y decía despectivamente que si su madre, en lugar de casarla con él, la hubiera llevado a París, la emperatriz sería italiana y no española.
Finalmente, sus manejos hicieron sospechar al círculo que rodeaba al emperador, quienes acabaron descubriendo la correspondencia secreta que la condesa mantenía con Cavour, descubriendo su labor como espía, lo que desembocó en una orden para que abandonara París en 1859, para gran satisfacción de la emperatriz y gran disgusto del tercer Napoleón. No obstante, el trabajo estaba hecho: ese mismo año de 1859 comenzaba la llamada segunda guerra de independencia, en la que las tropas combinadas del Piamonte y de Francia se enfrentaron a los austríacos. La guerra terminó con la cesión por parte de Austria de Lombardía a Francia, que a su vez la cedió a los piamonteses (que por su parte, cedieron Saboya y Niza a Francia). El Véneto quedó en manos austríacas hasta 1866, en el que, tras la guerra austro-prusiana, pasó a ser parte del Reino de Italia (creado como tal en 1861). Posiblemente nunca sepamos cuanto influyeron los favores de la condesa en la ayuda de Napoleón, aunque siendo el emperador tan sensible a los encantos femeninos y tan notables la belleza e inteligencia de la Oldoini, seguramente ésta jugó un destacado papel.
Los condes vivieron en Italia hasta la muerte de Francesco, en 1867 (su hijo Giorgio también había muerto siendo todavía un niño, a causa de la viruela). Después de enviudar, la condesa volvió a París, retomando su vida de lujos y fiestas, con numerosos amantes, hasta que lentamente el tiempo empezó a hacer mella en su belleza. Comenzó a obsesionarse con mantener su juventud y, al no conseguirlo, empezó a volverse más excéntrica. Redujo su vida social, ordenó tapar todos los espejos de su casa, e incluso se decía que vivía prácticamente recluida y que sólo salía por las noches, ocultando su rostro con un velo. Volvió a Italia y vivió unos años en su casa familiar de La Spezia, sin espejos pero rodeada de fotografías que mostraban su antiguo esplendor. Más tarde volvería a París, donde fallecería, el 28 de noviembre de 1899, en su casa de la Rue Cambon. Dicen que, tras su muerte, la policía francesa registró su casa y quemó todos sus papeles personales y su correspondencia.
La condesa de Castiglione está enterrada en el célebre cementerio parisino de Père Lachaise. En el Museo Cavour de Santena se conserva un camisón de seda verde que ella conservó hasta su muerte, y que según ella solía contar, llevaba puesto una noche que pasó con el emperador Napoleón y que "cambió la historia de Italia".
martes, 4 de agosto de 2015
La rebelión de los Turbantes Amarillos
La llegada al trono chino de la dinastía Han en el año 206 a. C. supuso el inicio de una época de riqueza y prosperidad para el país. Se ampliaron las fronteras con la anexión de Nanye, Tarim y el norte de Vietnam y Corea. Se fomentó la agricultura, aplicando nuevas técnicas, lo que generó un aumento de la producción de cereales que a su vez trajo consigo un notable aumento demográfico, llegando hasta los 50 millones de habitantes. El comercio se desarrolló enormemente; las manufacturas chinas llegaban habitualmente a los mercados romanos (si bien a través de intermediarios). Y en el plano cultural, también fue una época de esplendor, en buena medida gracias a la invención del papel. La historia, la literatura y la filosofía, basada fundamentalmente en las ideas de Confucio en detrimento del taoísmo, brillaron enormemente. No obstante, este bienestar no alcanzó por igual a todos los estamentos, ya que las capas más humildes de la sociedad, especialmente los campesinos, seguían viviendo en la pobreza, sometidos a la autoridad de funcionarios y terratenientes.
Pero, tras casi cuatro siglos de gobierno, a finales del siglo II d. C. la dinastía Han empezó a dar señales de decadencia. El emperador Ling era un hombre débil e influenciable, y quienes ejercían el verdadero poder en la capital Louyang eran los intrigantes eunucos de la corte y los jefes militares del emperador. Mientras, en las provincias, los poderosos terratenientes controlaban la producción agrícola, monopolizaban las minas de sal y de hierro y se rodeaban de guardias armadas que en ocasiones eran verdaderos ejércitos y les permitían ser prácticamente independientes del poder central. Mientras, los campesinos veían cómo sus condiciones de vida empeoraban sin cesar; a la rapacidad de los funcionarios imperiales se unían los impuestos y abusos de todo tipo de los terratenientes. Por si no bastara, en la década de 170 se produjeron una serie de inundaciones provocadas por la crecida del río Amarillo que arruinaron numerosas cosechas, a las que se sumaron nuevos impuestos decretados por el emperador para construir fortificaciones y armar ejércitos frente a las invasiones extranjeras. El descontento cundía por doquier y el inicio de una insurrección parecía inminente.
Los líderes de la rebelión fueron los hermanos Zhang: Zhang Jue (el mayor), Zhang Bao y Zhang Liang, naturales de la provincia de Hebei, pero que se trasladaron a Shandong, donde ejercían como curanderos. Los tres eran seguidores del taoísmo, atendían a menudo de forma gratuita a pacientes que no podían pagar sus servicios y conocían de primera mano el sufrimiento y la miseria que padecían los más desfavorecidos. No tardaron en fundar una secta taoísta que rendía culto a una divinidad llamada Huang-Lao y que defendía, entre otros, los principios de igualdad de derechos para todas las personas y de una redistribución equitativa de la propiedad de la tierra. Los Zhang predicaban a sus seguidores que cuando el cielo se volviese amarillo, la dinastía Han caería y el orden del mundo cambiaría. Sus enseñanzas pronto se extendieron por buena parte del país mientras los preparativos para la rebelión se iban completando. No obstante, una traición hizo que sus seguidores de Luoyang fueran descubiertos y arrestados, forzando a que el levantamiento se produjera antes de tiempo, a principios del año 184 d. C. Decenas de miles de hombres se alzaron en armas por todo el país; muchos de ellos, seguidores de los Zhang, combatían con un pañuelo amarillo en la cabeza, simbolizando el cielo amarillo que habría de cambiar el mundo, lo que le valió a la rebelión el nombre de la Rebelión de los Turbantes Amarillos.
La rebelión tuvo tres focos principales: al norte del río Amarillo (comandada por el propio Zhang Jue), en la provincia de You (en el nordeste de China, en la frontera con Corea) y en las comanderías de Yingchuan, Runan y Nanyang, en la provincia de Yu (centro). En un primer momento, la prioridad de las autoridades fue mantener a salvo la capital; por eso, los rebeldes tuvieron la iniciativa y consiguieron algunos éxitos, como la derrota y muerte de los grandes administradores de Nanyang y Runan, y la derrota, en marzo, de un ejército imperial en Yingchuan. Poco después, tres ejércitos partían a sofocar la rebelión; uno se dirigió al encuentro de Zhang Jue y los otros dos, rumbo a Yingchuan, Runan y Nanyang. A la vez, los generales del emperador solicitaron la ayuda de Sun Jian, un poderoso señor de la guerra del sur del país, que acudió con sus hombres. Y el rumbo del conflicto comenzó a girar. Al poco, los generales Huangfu Song y Zhu Jun derrotaban a Bo Cai, uno de los principales líderes de la revuelta, y al mes siguiente destruyeron a los rebeldes de Runan en la batalla de Xihua. Las tropas imperiales, bien armadas y entrenadas, no tardaron en hacer retroceder a los rebeldes en todos los frentes. A principios de 185 cayó Wan, la última gran población bajo control rebelde. Para entonces los hermanos Zhang habían muerto en combate y los rebeldes que quedaban, divididos y a la fuga, eran perseguidos por las tropas del emperador. En febrero de 185 se dio por sofocada la rebelión, aunque ésta rebrotó dos meses después y se extendió por el norte del país. Los combates continuarían en los años siguientes y los últimos reductos rebeldes no serían eliminados hasta el 205.
Los efectos de la rebelión fueron devastadores. Miles de muertos, docenas de pueblos destruidos, cosechas arrasadas, comarcas enteras saqueadas por ambos ejércitos. Regiones enteras habían quedado incomunicadas con la capital, debido a la muerte o la huída de los funcionarios. Los campesinos tuvieron que soportar el acoso de grupos de bandidos formados por antiguos combatientes. Muchos se vieron obligados a esconderse en los bosques o convertirse en liu-li-chia (vagabundos), y otros muchos se convirtieron en vasallos de los terratenientes, que se habían apropiado de las tierras que habían quedado desocupadas. En torno al año 200, aproximadamente cinco de cada seis chinos vivían de una u otra manera bajo el dominio de los poderosos latifundistas.
La rebelión precipitó el final de la dinastía Han. A la muerte del emperador Ling en el 189, se desató una lucha de poder entre los eunucos y el poderoso general He Jin, cuñado del emperador, por la tutela del heredero, menor de edad. He Jin acabó asesinado pero su aliado, el general Yuan Shao, se vengó ordenando una espantosa matanza de eunucos. Poco después, Dong Zhuo, el poderoso y cruel señor de Liangzhou ocupó la capital, depuso al emperador y nombró a un emperador títere bajo su control llamado Xian Di. Esto a su vez provocó que los demás señores de la guerra se aliasen contra él, terminando por derrotarlo en el 192.
A partir de ahí se abre un periodo de conflictos y luchas que desembocaría en la partición del país en tres reinos: Wei (gobernado por Cao Cao, un antiguo señor de la guerra) en el norte y el centro, Wu (gobernado por Sun Ce, hijo de Sun Jian) en el sur y el este y Shu (gobernado por Liu Bei, un hábil general de origen plebeyo) en el oeste. En el año 220 Cao Pi, hijo y heredero de Cao Cao, obligó a abdicar del trono a Xian Di, dando fin a la dinastía Han.
viernes, 31 de julio de 2015
El cementerio que no existe
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| El Cementerio Americano de Oise-Aisne |
Cerca del pueblo de Fère-en-Tardenois, en la Picardía francesa, se encuentra el Cementerio y Memorial Americano de Oise-Aisne, en el que yacen los restos de 6012 soldados norteamericanos (entre ellos, los de 597 que jamás fueron identificados) caídos en combate durante la Primera Guerra Mundial, además de un monumento en recuerdo de otros 241 soldados dados por desaparecidos en combate y cuyos cuerpos no fueron recuperados. Creado en 1918 en un terreno cedido por el gobierno francés, ocupa unas 15 hectáreas de terreno y es un lugar muy agradable, cuidado con esmero, con paseos arbolados y dividido en cuatro parcelas: A, B, C y D.
A no mucha distancia, separado de la sección principal, existe otro cementerio de soldados norteamericanos, mucho más modesto, de apenas 400 metros cuadrados, que se conoce como Parcela E y que, oficialmente, no existe: no se menciona en documentos oficiales del ejército, ni en la web de la Comisión Americana de Monumentos de Guerra, ni siquiera en los folletos y mapas editados para los visitantes del cementerio de Oise-Aisne. El motivo de tal encubrimiento es la particular condición de los hombres que yacen allí enterrados: se trata de soldados condenados a muerte y ejecutados durante la Segunda Guerra Mundial por haber cometido graves crímenes (asesinato y violación) contra otros soldados del ejército norteamericano o contra civiles de los países en los que se encontraban.
Durante la Segunda Guerra Mundial, 98 soldados norteamericanos fueron condenados a muerte y ejecutados, por ahorcamiento o fusilados, en el frente europeo, todos ellos acusados de asesinato o violación, con una única excepción: el soldado Eddie Slovik, ejecutado por desertor en Francia el 31 de enero de 1945 (se trata del único soldado estadounidense ejecutado por deserción desde la Guerra de Secesión). Mucho se ha hablado del sesgo racista de estas condenas: 80 de los 98 ejecutados eran negros o hispanos. Sus cuerpos fueron enterrados cerca de donde habían sido ajusticiados, en distintos cementerios de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Argelia hasta que, en 1949, se decidió trasladar a 96 de ellos a este nuevo cementerio creado ex-profeso para los que habían sufrido lo que en los registros oficiales figura como "muerte deshonrosa". Muchas de las familias de estos soldados no fueron informadas de las circunstancias de sus muertes hasta años o décadas más tarde, limitándose a informarlos de que habían muerto debido a "mala conducta intencionada".
Es tal el secretismo que rodea este cementerio que aún hoy no se sabe de quién o quienes partió la orden de su creación ni sus motivos; quizá buscaban esconder una página vergonzosa de su historia militar, o quizá consideraban inmerecido que estos hombres estuviesen enterrados junto a otros soldados caídos en combate. Sea como fuere, se tomaron muchas molestias para construir este lugar y mantenerlo oculto.
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| La Parcela E |
Hoy en día, permanecen allí enterrados 94 cuerpos (dos de los originalmente trasladados allí fueron exhumados y repatriados a EEUU en 1987 y 1990).
martes, 28 de julio de 2015
Lise Meitner, la pionera olvidada
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| Lise Meitner (1878-1968) |
Nacida en Viena el 17 de noviembre de 1878, en el seno de una familia judía (aunque se convertiría al luteranismo en 1908), Lise Meitner era hija de Philipp Meitner, uno de los primeros abogados judíos de Austria (los judíos no tuvieron acceso a los estudios universitarios en Austria hasta 1867), además de un extraordinario ajedrecista. Tuvo una esmerada educación, interesándose por la física y las matemáticas desde muy joven, y en 1901 se matriculó en la Universidad de Viena, siendo una de las cuatro primeras mujeres en hacerlo (hacía poco que el emperador Francisco José había autorizado el acceso de las mujeres a la educación superior). Fue discípula del célebre físico Ludwig Boltzmann y en 1906 se doctoró con una tesis sobre la conducción del calor en un cuerpo no homogéneo y trabajó durante un año en el Instituto de Física Teórica de Viena, antes de mudarse a Berlín para asistir a las clases de Física Teórica de Max Planck.
Una vez en Berlín, su talento despertó el interés de Planck, con cuya familia acabó viviendo varios años y que la contrataría como su asistente en 1912. Además, desde su llegada a Berlín trabajaba formando equipo con un joven físico llamado Otto Hahn en el Instituto de Química de la Universidad de Berlin, una colaboración que se prolongaría durante más de tres décadas. Como la Universidad no admitía a mujeres, durante dos años, Meitner trabajó sin recibir sueldo alguno y con medios muy precarios en un sótano que había sido un taller de carpintería. En 1909 Hahn descubrió un método para medir los espectros de la desintegración beta en los isótopos radiactivos. El prestigio de este descubrimiento le permitió ser nombrado en 1912 profesor en el recién creado Instituto Kaiser Guillermo (una sociedad que agrupaba a diversas instituciones de investigación científica), donde continuó sus investigaciones y se llevó con él a Meitner, primero como adjunta sin sueldo, pero a partir de 1913 como investigadora de pleno derecho.
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| Otto Hahn y Lise Meitner, en el laboratorio |
Sin embargo, el advenimiento del nazismo supuso tiempos oscuros para los alemanes de origen judío, como Meitner. Científicos de renombre como los premios Nobel Fritz Haber y Otto Stern, el húngaro nacionalizado alemán Leo Szilard o el austríaco Otto Frisch (sobrino de Meitner) se vieron obligados a abandonar sus cátedras y laboratorios y marchar al exilio. Meitner resistió algún tiempo, gracias a su pasaporte austríaco, y a partir de 1935 comenzó a investigar los elementos transuránidos (de número atómico superior al del uranio, 92) junto a Hahn. Sin embargo, la situación no hizo sino empeorar, y cuando el acoso a Meitner se hizo insostenible, con la ayuda de varios amigos como Planck y Hahn y los físicos holandeses Dirk Coster y Adriaan Fokker consiguió un pasaporte falso con el que voló a Holanda y de allí a Suecia. Una huida casi de película, en la que estuvo a punto de ser descubierta: Kurt Hess, director del departamento de Química Orgánica del Instituto, era un ferviente nazi que informaba a las autoridades de todo lo que pasaba allí y les había avisado del riesgo de fuga de la científica. En Suecia, Meitner no tardó en encontrar empleo en el laboratorio del premio Nobel de Física Manne Siegbahn; un empleo muy por debajo de su cualificación (ni siquiera le permitían dar clases) pero que al menos le permitía subsistir.
Pese a las dificultades, Meitner seguía al tanto de los trabajos de sus antiguos colaboradores. En noviembre de 1938, Meitner se entrevista en secreto con Hahn y con su sobrino Frisch (que trabajaba en Dinamarca con el gran físico Niels Bohr) en Copenhague. Allí, Hahn la pone al corriente de sus experimentos bombardeando uranio con neutrones, intentando conseguir elementos transuránidos en el laboratorio. En contra de lo esperado, Hahn no sólo no ha obtenido dichos elementos, sino que además ha hallado un residuo que parece ser bario (aunque él cree que pudiera ser radio). Meitner le sugiere que repita el experimento y compruebe la verdadera naturaleza del misterioso elemento, ya que si fuese de verdad bario, la única explicación sería una fisión nuclear. Dicha idea, la de que el átomo pudiera romperse para dar lugar a dos elementos de menor peso atómico, la había sugerido por primera vez en 1934 otra gran física, Ida Noddack, pero sin aportar pruebas ni una explicación teórica.
En las navidades de ese año, Frisch viaja a Suecia para pasar unos días con su tía. Una tarde, ambos salen a pasear por el bosque nevado. Lise camina pensativa, dándole vueltas a los resultados de Hahn. Su sobrino le ha traído una carta de su antiguo colega, sacada en secreto de Alemania, en la que le informa de que el residuo hallado en sus experimentos es, sin duda alguna, bario. La científica trata de encajar todas las piezas y encontrar una respuesta. Y de repente, lo ve claro. Se sienta en un tronco, saca papel y lápiz y se pone a escribir a toda prisa. Por fin ha dado con una explicación, que además concuerda con la teoría atómica de Bohr, que comparaba el núcleo del átomo con una gota de agua: el bombardeo de neutrones provoca que el núcleo se rompa, no en varios trozos, sino que, al igual que una gota de agua, se separa en dos partes, que se repelen al poseer cargas similares. Lo único que quedaba por explicar era la elevada cantidad de energía que el proceso producía. Y Meitner lo explicó recurriendo a la famosa ecuación E=mc2 de la teoría de la relatividad de Einstein, sugiriendo que esa energía procedía de la diferencia de masa entre el uranio original y los productos obtenidos, diferencia que se había transformado en energía. Hizo los cálculos de memoria, y sus resultados coincidían casi perfectamente con los obtenidos por Hahn.
Mietner y su sobrino redactaron un esbozo de la teoría que Frisch mostró a su vuelta a Dinamarca a Bohr, quien estaba a punto de partir hacia Estados Unidos. Bohr, que de inmediato comprende la importancia del hallazgo, les aconseja publicarlo lo antes posible. Y así lo hacen, en febrero de 1939, en la revista Nature, en un magnífico artículo en el que Lise incluso sugiere la posibilidad de una "reacción en cadena", lo que abría la puerta a la obtención de energía nuclear (también a la fabricación de armas atómicas). En este artículo, además, se habla por primera vez de fisión (término tomado de la biología) al referirse a la escisión del núcleo. No obstante, en enero, Hahn y su colaborador Fritz Strassman habían publicado en la revista alemana Naturwissenschaften los resultados de sus experimentos, mencionando la idea de la ruptura del núcleo, sin citar a Meitner como origen de dicha idea. Cosa, por otra parte, totalmente comprensible, ya que si se supiese que mantenían contacto con ella les podía haber tenido problemas con las autoridades nazis.
No obstante, a partir de ese momento Hahn defendió que el mérito del descubrimiento correspondía exclusivamente a él y a sus colaboradores del Instituto Kaiser Guillermo. Incluso en 1944, cuando Hahn recibió el premio Nobel de Química (un galardón que, en justicia, tendría que haber sido compartido con Lise) por el descubrimiento de la fisión de núcleos pesados, se abstuvo de mencionar a Meitner en su discurso. Aunque Meitner nunca buscó el reconocimiento ni la fama, el ninguneo de su viejo amigo Hahn le resultó profundamente doloroso.
El descubrimiento de la fisión nuclear provocó el inicio de una carrera entre los científicos de las potencias del eje y de los aliados por conseguir una bomba de fisión de uranio. A Lise se le ofreció participar en el famoso Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica norteamericana, pero ella se negó (dicen que fue el único científico que rechazó tal ofrecimiento). No así su sobrino, quien había sido el primero en describir de forma teórica el esquema de una bomba atómica, junto a su colega Rudolf Peierls (el llamado memorando Frisch-Peierls). Lise Meitner se opuso rotundamente al uso bélico de la energía atómica; lo que no evitó que, después de Hisroshima y Nagasaki, la prensa le colgara el apodo de "la madre de la bomba atómica". Muy al contrario, se convirtió en una militante pacifista, instó a los científicos a hacerse responsables de las consecuencias de sus descubrimientos y defendió el control de armas.
Lise Meitner siguió dando clase hasta 1960, en que dejó Suecia y se instaló en Cambridge para estar cerca de su sobrino, profesor en la famosa Universidad. Allí falleció, el 27 de octubre de 1968, a pocos días de cumplir los noventa años. En su honor en 1982 se le dio el nombre de meitnerio al elemento de número atómico 109, recién descubierto en el Instituto de Investigación de Iones Pesados de Darmstadt.
sábado, 18 de julio de 2015
Robin Friday, el mejor futbolista que nunca viste (II)
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| Robin Friday con el uniforme del Cardiff |
Hurley tenía toda la razón. El comportamiento de Friday comenzó a volverse cada vez más errático e irregular. Empezó a faltar a los entrenamientos, a veces incluso a los partidos. En ocasiones se iba tras un partido y no volvían a verlo hasta el día del siguiente. Supuestamente estaba viviendo en Bristol, a 70 kilómetros de Cardiff, pero nunca se acostumbró al lugar; casi nunca lo encontraban en su casa y en su lugar volvía frecuentemente a Londres, a menudo en tren y sin pagar billete. En una ocasión dio un puñetazo a un compañero durante un entrenamiento; otra vez, borracho en un hotel, se puso a tirar bolas de billar contra las paredes; incluso un día apareció en la sede del Reading pidiendo que negociaran con el Cardiff y volvieran a ficharle. Sus compañeros de equipo estaban disgustados con su actitud, y también por el hecho de que Andrews fuera tan tolerante con sus excesos. Así y todo, seguía, muy de tarde en tarde, dejando gotas de su exquisito talento y su peculiar carácter como futbolista. La más recordada, el 16 de abril del 77, en un partido contra el Luton Town. Tras un choque con el portero del Luton, Milija Aleksic, Friday le ofreció la mano como disculpa; pero Aleksic, sospechando que la jugada había sido intencionada, se negó a estrechársela. Aquel desprecio enfureció a Friday; en la siguiente jugada, robó el balón a un defensa del Luton, lo dribló, regateó al propio Aleksic y marcó un gol que la grada celebró con delirio. Y acto seguido, con Aleksic todavía en el suelo, le hizo un gesto grosero con los dedos índice y medio de la mano derecha; un "que te den" en toda regla. El gesto le costó una sanción de dos partidos, pero no le importó; es más, contribuyó a convertirlo en un mito para la afición galesa.
La temporada no fue buena para el Cardiff, que se salvó por la diferencia de goles de descender a tercera división (peor le fue al Reading que, privado de su gran estrella, descendió a cuarta división). Y la temporada siguiente, la 77-78, tampoco empezó bien, ni para el Cardiff, ni para Robin Friday. No se presentó a los entrenamientos el día estipulado; tras buscarlo, su equipo lo encontró ingresado en un hospital de Londres, donde llevaba varias semanas, aquejado de una infección desconocida (Friday sostenía que era hepatitis, pero los médicos lo desmintieron) pero que muy posiblemente tenía que ver con el consumo de drogas. Friday no pudo incorporarse a su club hasta octubre, cuando llevaban ya dos meses de competición; y lo hizo hecho una ruina humana. Había perdido casi quince kilos y estaba en un estado tan lamentable que apenas podía correr. No debutó hasta el 29 de octubre, contra el Brighton & Hove Albion, en un partido en el que un joven central llamado Mark Lawrenson se pasó el rato provocándolo, insultándolo y pegándole, hasta que Friday no pudo más y se revolvió pegándole a Lawrenson una patada en la cara. Lógicamente, fue expulsado, y como todavía no estaba conforme, al salir del campo se coló en el vestuario del Brighton, buscó la bolsa con las cosas de Lawrenson y, literalmente, se cagó en ella. El Cardiff perdió 4-0 y Friday tuvo que cumplir tres partidos de sanción; su equipo, harto de escándalos, lo puso en la lista de jugadores transferibles. Volvió al equipo el 10 de diciembre, en una nueva derrota (6-3 frente al Bolton Wanderers) que hundía al Cardiff en los puestos de descenso. Robin estaba harto; al mal momento deportivo y a las muchas críticas que recibía, desde dentro y fuera del club, se unían su mal estado de salud y una delicada situación personal: estaba en pleno divorcio de Liza. Finalmente, estalló. Se dirigió al club y les dijo que estaba harto de que todo el mundo le dijese lo que tenía que hacer y que dejaba el fútbol. De inmediato, el Cardiff le rescindió su contrato y Friday volvió a Londres, a su barrio de Acton. Nadie quiso ficharlo; ningún club se atrevía a contratar a un jugador tan autodestructivo y fuera de control. No volvería a jugar al fútbol. Tenía 25 años.
En Londres volvió a trabajar como asfaltador. Se instaló en una cómoda rutina; iba a trabajar, cobraba su sueldo, y pasaba el tiempo libre emborrachándose y drogándose. Poco después de que dejara el Cardiff, 3000 seguidores del Reading firmaron una petición a su directiva pidiendo que volviesen a fichar a Friday. El entonces entrenador, Maurice Evans, trató de convencerle de que fuese a entrenar con ellos y, una vez estuviese en forma, podría volver a jugar. "Si te quedas tres o cuatro años con nosotros, puedes acabar jugando con Inglaterra", le dijo. Pero a Friday le daba igual. "Mire entrenador, yo tengo la mitad de su edad y he vivido tanto, que con mis años he vivido dos veces lo que ha vivido usted". "Puede que tengas razón", contestó Evans. Y Friday no fichó. En la pretemporada de 1978-79 entrenó varias veces con el Brentford, pero dejó de hacerlo repentinamente. Ya no le interesaba el fútbol, no le compensaba el esfuerzo de entrenarse y mantenerse en forma. Prefirió hundirse cada vez más en las drogas y el alcohol. Pasaba los días por la calle, dando tumbos, convertido en una sombra del hombre que una vez había sido. Se casó por tercera vez en 1980 (se divorciaría en el 83). Se le acusó de trapichear con drogas y pasó un tiempo entre rejas por disfrazarse de policía para robarle droga a otros adictos. Vivió sus últimos días en un piso de protección oficial que le había conseguido una organización caritativa. En ese piso lo encontraron muerto el 22 de diciembre de 1990, con apenas 38 años. La autopsia reveló que había muerto por un fallo cardíaco provocado por una sobredosis de heroína.

La carrera futbolística de Friday fue breve. Apenas jugó cuatro años como profesional, y no llegó ni siquiera a debutar en primera división. Y sin embargo, quienes lo vieron jugar jamás lo olvidarán. Era un talento inmenso, lo tenía todo para haber sido uno de los mejores delanteros de la historia: velocidad, control, regate, visión de juego, capacidad de improvisación, un disparo durísimo y preciso. También una fortaleza física descomunal y, sobre todo, un carácter ganador. Cuantas más faltas le hacían, con más ganas volvía al juego, a menudo con una sonrisa burlona hacia sus rivales. En ocasiones se enfadaba con sus propios compañeros si creía que no lo daban todo sobre el campo. En una entrevista de 1977 concedida al South Wales Echo dijo "En el campo odio a todos mis rivales. No me importa nadie. La gente cree que soy un loco, un lunático. Soy un ganador".
Aún hoy muchos aficionados lo recuerdan con veneración. The greatest footballer you never saw, el mejor futbolista que nunca viste, es el apodo con el que se le conoce. Los hinchas del Reading lo eligieron varias veces como el mejor jugador de la historia de su club. Y lo mismo los aficionados del Cardiff, pese al poco tiempo que jugó allí, por delante de leyendas como Bob Earnshow y John Toshack. También suele aparecer habitualmente en los rankings de "chicos malos" del fútbol británico o de talentos desperdiciados, en compañía de otras ilustres cabezas locas como Paul Gascoigne o Stan Collymore. En 1996, el grupo galés Super Furry Animals le dedicó una canción de título muy explícito: The Man Don't Give a Fuck (El hombre al que todo le importaba un carajo). En la portada del single, la famosa foto de Friday y su gesto a Aleksic.
En 1997 se publicó su biografía, escrita por Paolo Hewitt y Paul McGuigan (bajista del grupo Oasis), titulada precisamente The greatest footballer you never saw.
Trayectoria
1965 Crystal Palace (Infantil)
1965-66 Queens Park Rangers (Infantil)
1966-67 Chelsea (Cadete)
1968-69 Reading (Juvenil) 3/0
1971 Whaltamstow Avenue (Isthmian League)
1971-72 Hayes (Isthmian League)
1972-73 Hayes (Isthmian League)
1973-74 Enfield (Isthmian League)
1973-74 Hayes (Isthmian League)
1973-74 Reading (Reservas) 3/0
1973-74 Reading (4ª)
1974-75 Reading (4ª) (-/18)
1975-76 Reading (4ª) (-/21)
1976-77 Reading (3ª)
1976-77 Cardiff City (2ª) 19/6
1977-78 Cardiff City (2ª) 2/0
viernes, 17 de julio de 2015
Robin Friday, el mejor futbolista que nunca viste (I)
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| Robin Friday (1952-1990) |
En la historia del fútbol ha habido jugadores de los que se ha podido decir con toda justicia que ellos mismos han sido sus peores enemigos. Jugadores con un potencial inmenso que malbarataron su talento por culpa de su propia personalidad. Algunos, como el Trinche Carlovich, a causa de su apatía. Y otros, como Robin Friday, devorados por sus propios demonios internos.
Robin Friday no es demasiado conocido fuera de Gran Bretaña. Incluso entre los grandes aficionados no hay muchos que sepan de él. No obstante, los aficionados británicos todavía hablan de él con admiración y muchos lo recuerdan como la gran promesa frustrada del fútbol inglés.
Robin Friday vino al mundo el 27 de julio de 1952, en el barrio londinense de Acton, un barrio obrero y humilde, de esos que marcan a los que crecen en él. Uno de esos barrios a los que, si no vives allí, no vas si no es estrictamente necesario. Sus padres, Alf y Sheila, eran un joven matrimonio de apenas veinte años, que vivían con estrecheces; cuando Robin y su hermano gemelo Tony nacieron, aún vivían con la familia de Sheila, y no se mudaron a su propia casa hasta que los pequeños tuvieron dos años.
Robin y su hermano Tony, como buenos gemelos, estaban profundamente unidos, y sus personalidades se complementaban. Tony era el hermano extrovertido, aplicado, que sacaba buenas notas, mientras que Robin era más tímido y con mayor tendencia a distraerse. Y aunque no se le daba bien estudiar, Robin tenía otros talentos. Era un excelente dibujante. Y, además, era un deportista superdotado. Era bueno jugando al cricket, era bueno boxeando. Pero, sobre todo, era un futbolista excepcional. La afición le venía de familia: su abuelo materno, Frederick Riding, había sido futbolista profesional antes de la Segunda Guerra Mundial, y su padre Alf era un gran hincha, que llevó a sus hijos a su primer partido cuando apenas tenían dos años y les llevaba a menudo a jugar al parque. Destacaba en cualquier posición en la que jugase. Su hermano Tony decía que habría sido un excelente portero: era rápido, ágil, con grandes reflejos y valiente. Pero a Robin le divertía más jugar de delantero y marcar goles. Su talento despertó pronto el interés de varios equipos, y Robin tuvo breves pasos por las categorías inferiores de Crystal Palace, Queens Park Rangers y Chelsea, donde demostró su talento pero también su indisciplina y su excesivo individualismo; no estaba hecho para la rigidez y las normas de un gran equipo. Con catorce años, Robin y su hermano se unieron al Acton British Legion Reserves, un club no federado en el que llegaron a jugar varios partidos con su padre. Tony jugaba de centrocampista mientras que Robin lo hacía en punta.
Con quince años, Robin dejó el colegio y se puso a trabajar. No le interesaban los estudios, sino las fiestas y la música, y prefirió empezar a ganar algo de dinero para sus vicios; por aquel entonces ya era un bebedor habitual y comenzaba a coquetear con drogas como el speed. Fue aprendiz de escayolista, repartidor de una tienda de comestibles y limpiaventanas. Y como solía estar siempre corto de dinero, comenzó a cometer pequeños robos. A los 16 años lo arrestaron por primera vez por robo pero lo dejaron en libertad por no tener antecedentes y alegar que padecía asma. Tres meses después, volvieron a cazarlo y esta vez no hubo excusa posible; condenado a 14 meses de reclusión, ingresó en el reformatorio de Borstal para cumplir la sentencia.
En Borstal no había demasiadas cosas que le interesasen, así que se centró en el fútbol. Se puso en forma, se aplicó en los entrenamientos y pronto se hizo indiscutible en el equipo del centro, destacando sobremanera en los partidos entre equipos de prisiones. Era tan bueno que con sólo 16 años lo eligieron como uno de los mejores jugadores del sistema penitenciario británico, lo que le valió algunos privilegios, como el poder salir varios días por semana del reformatorio para entrenarse con el equipo juvenil del Reading, con los que incluso llegó a jugar varios partidos de la South East Counties League, una liga de equipos juveniles de clubes del sur de Inglaterra.
Cuando por fin salió en libertad, Robin tenía ofertas de varios equipos, pero las rechazó todas. Al poco tiempo, conoció a una chica llamada Maxine Doughan, a la que dejó embarazada y con la que se fue a vivir poco después. Una relación que le traería no pocos problemas; porque Maxine era negra, y en un barrio como Acton, las parejas interraciales no estaban bien vistas. Su familia se opuso rotundamente a la relación, mucha gente le dio la espalda e incluso un grupo de hombres del barrio le dio una paliza en un pub; pero Robin, acostumbrado a hacer las cosas a su manera, no se dejó doblegar y acabó casándose con Maxine (su padre no quiso asistir a la ceremonia). Ambos tenían 17 años y poco después nacería su hija Nicola (que hoy en día es una reputada abogada), aunque el matrimonio no duró mucho; Robin no estaba dispuesto a dejar su estilo de vida de borracheras, drogas, fiestas y mujeres, y él y Maxine acabarían por separarse, aunque el divorcio no se formalizó hasta varios años después.
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| Friday, con su esposa Maxine y su hija Nicola |
En el Hayes Friday se tomó el fútbol en serio, más que nunca en su vida. Acudía a los entrenamientos, trabajaba duro, se puso en forma. Lo que no impedía que su vida privada fuese todavía caótica y problemática. Seguía bebiendo en exceso, consumiendo drogas y le gustaba mucho la fiesta. En más de una ocasión los miembros del club tuvieron que salir a buscarle porque llegaba tarde a algún partido o entrenamiento; casi siempre lo encontraban bebiendo en el pub o durmiendo la mona en el banco de algún parque. En una ocasión el Hayes salió a jugar con diez hombres; Friday no aparecía por ningún lado. Llegó al estadio con el partido ya muy avanzado, en estado de embriaguez. Iba tan borracho cuando salió al campo, que sus rivales ni se preocuparon de marcarlo adecuadamente. Craso error, porque borracho y todo, Friday se las arregló para marcar el gol que le daba la victoria al Hayes, aunque luego no recordaba haberlo hecho.
En julio de 1972, Friday tuvo un accidente laboral que pudo costarle caro. Trabajando en un tejado, se cayó del andamio y aterrizó sobre una verja metálica, ensartándose una punta en una de sus nalgas, que le atravesó el estómago y pasó a escasa distancia de un pulmón. Pero Robin no sólo fue capaz de desclavarse por sus propios medios, sino que en octubre ya estaba jugando de nuevo con el Hayes.
En diciembre de 1972, el Hayes se enfrentó en una eliminatoria de la FA Cup al Reading, mucho más poderoso deportiva y económicamente, que jugaba en la Cuarta División. Como era de esperar, el Reading eliminó al Hayes, pero el entrenador del Reading, Charlie Hurley, quedó fascinado por la manera de jugar de aquel joven y desgarbado delantero. Quiso ficharlo, aunque luego se echó atrás tras hacer algunas averiguaciones sobre su carácter y su estilo de vida; pero aún así no se olvidó de él.
Robin Friday jugó en el Hayes la segunda mitad de la temporada 71-72 y la 72-73 completa. En la temporada 1973-74 fichó por otro club modesto de Londres, el Enfield, que también jugaba en la Isthmian League (llegó a enfrentarse al Hayes y a marcarle un gol), pero en diciembre de 1973 dejó el club y volvió al Hayes, pero de manera muy breve. En enero de 1974, Charlie Hurley se decide por fin a ficharle, y firma un contrato de jugador aficionado con el Reading; se entrenará con el equipo, pero seguirá jugando con el Hayes y trabajando como asfaltador.
Friday desembarca en Reading con mucho ímpetu. Demasiado, quizá. En sus primeros entrenamientos se emplea con tanta intensidad que manda a la enfermería a varios de sus compañeros. Hurley, temeroso de que lesione de gravedad a alguien, lo manda a entrenarse y a jugar con el filial. Pero el Reading está en una situación muy delicada; colista en su categoría y enlazando una pésima racha de dos victorias en catorce partidos. Friday destaca tanto en el filial que Hurley lo inscribe para jugar con el primer equipo, y la reacción es inmediata. El 6 de febrero de 1974, Robin Friday firma con el Reading el primer contrato profesional de su vida, que le permitirá dejar su trabajo para dedicarse por entero al fútbol.
Gracias a la providencial aparición de Friday, el Reading no sólo se salva del descenso, sino que termina la temporada en una más que digna sexta posición. El recién llegado se ha convertido en la estrella del equipo, con goles espectaculares y actuaciones estelares. La asistencia a los partidos aumenta considerablemente con gente deseosa de ver jugar a Friday. De nada valen las continuas faltas de sus rivales, tratando de detenerlo; Friday siempre se levanta y vuelve al partido, gracias a su fortaleza física (ni siquiera usaba espinilleras). Pero su vida privada sigue igual que siempre: sonadas borracheras, escándalos, peleas. De algunos bares es expulsado hasta en diez ocasiones. En una ocasión, en un night club llamado Churchill's, se pone a bailar completamente desnudo en mitad de la pista. Hurley trató de meterlo en cintura, pero lo único que consiguió fue la promesa de no beber durante las 48 horas previas a un partido. No sirve de mucho, ya que sustituye el alcohol por marihuana o LSD (llegó a pintar de negro las paredes de su apartamento, diciendo que "no hay nada peor que estar colocado y ver figuras extrañas en el empapelado").
Durante el verano de 1974, Friday desapareció. Literalmente. Ni siquiera su familia sabía dónde se había metido. Tras buscarlo, lo encontraron unas semanas después, en una comuna hippie de Cornualles, donde había descubierto la filosofía del "love and peace". Otro quizá habría aprovechado aquel retiro para tranquilizarse y recapacitar sobre su vida. A Friday, en cambio, le valió para engancharse a la heroína.
Se perdió buena parte de la pretemporada del curso 74-75, pero cuando se incorporó al equipo estaba en plena forma. De nuevo, fue una temporada con claros y oscuros. Alternó partidos espectaculares y otros decepcionantes, con algún que otro problema disciplinario y varias expulsiones innecesarias. Se perdió un mes de competición debido a una infección respiratoria y añadió varias anécdotas más a su peculiar curriculum, como robar varios ángeles de piedra de un cementerio o entrar en un bar con un cisne bajo el brazo. El 11 de abril de 1975, tras marcar el gol de la victoria frente al Rochdale, Friday saltó la valla y besó en la boca a un policía que había tras una de las porterías. "El policía parecía tan frío y tan serio allí de pie, que quise animarlo un poco. Pero en seguida me arrepentí, porque odio mucho a los polis". Al final, pese a que había coqueteado buena parte de la temporada con los puestos de ascenso, el Reading terminó séptimo y Friday, máximo goleador con 18 goles, fue elegido mejor jugador del equipo. Sus buenas actuaciones despertaron incluso el interés de equipos de primera división, como el Arsenal y el Sheffield United, que enviaron ojeadores a verlo jugar aunque no llegaron a hacerle una oferta.
La temporada siguiente, la 75-76, fue sin duda la mejor de la carrera de Robin Friday. Mantuvo su excelente estado de forma, su gran efectividad goleadora y, pese a algún que otro lunar (de nuevo alguna expulsión absurda, algún que otro problema con la ley por escándalo público), llevó en volandas al equipo hasta el ascenso a tercera división. Friday acabó con 21 goles y fue elegido mejor jugador del equipo y de la categoría. Para el recuerdo dejó un sensacional gol frente al Tranmere Rovers, con una chilena imparable desde fuera del área que dejó anonadados a los presentes. El árbitro, Clive Thomas, un colegiado de primera división con experiencia en competiciones internacionales, incluido un mundial de fútbol, fue después del partido a felicitar a Friday, diciéndole que nunca había visto un gol mejor que aquel. Robin le respondió con humor:"¿De verdad? Debería venir a verme jugar más a menudo, lo hago todas las semanas".
Friday aprovechó el verano de 1976 para casarse por segunda vez, tras lograr el divorcio de Maxine, con Liza Deimel, una joven universitaria de Reading. A la esperpéntica boda (a la que Friday acudió vestido con un traje de terciopelo marrón, una camisa con estampado de tigre y botas de piel de serpiente) el novio invitó a dos centenares de familiares y amigos de Acton, que se dedicaron a emborracharse, tomar drogas, pelearse entre ellos y robar los regalos de boda. Tampoco este matrimonio duró demasiado, lo suficiente para traer al mundo a la segunda hija de Friday, Arabella.
La temporada siguiente no fue tan brillante como la anterior. Los excesos de todo tipo empezaban a pasarle factura a Robin, su estado físico se había resentido y, aunque seguía dejando detalles de talento, había bajado su rendimiento. En el club sabían que sus problemas con las drogas se habían agravado, así que decidieron venderlo, pese a ser el mejor jugador del equipo y el ídolo indiscutible de los aficionados. Se habló de que se interesaban por él equipos de primera división como el Queens Park Rangers o el West Ham, pero finalmente quien lo fichó fue el Cardiff City, que entonces estaba en segunda y pagó por él 28000 libras en diciembre de 1976.
lunes, 13 de julio de 2015
Los primeros pobladores del Ártico
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| La distribución de la cultura Dorset |
Acostumbrados a pensar en los inuit como los habitantes tradicionales de Groenlandia y las regiones árticas de Norteamérica, parece raro considerarlos como unos recién llegados. Y sin embargo, históricamente su llegada a la región es relativamente reciente. Los antepasados de los inuit procedían de Siberia y cruzaron el estrecho de Bering hacia Norteamérica a partir del siglo II a. C., instalándose en Alaska, donde en torno al año 1000 aparece la llamada cultura Thule, antecesores directos de los inuit. Fueron los Thule los que empezaron a dirigirse hacia el este, ocupando Groenlandia hacia el año 1300 y la península de Labrador en torno al 1500. Pero no fueron los primeros, ni mucho menos, en habitar esas regiones.
Las tradiciones inuit hablan de los sivullirmiut ("primeros pobladores"), una tribu de gigantes tímidos y pacíficos que vivían en aquellos parajes antes de su llegada. Una leyenda que se transformó en una certeza en 1925, cuando un antropólogo canadiense llamado Diamond Jenness pudo estudiar una serie de restos arqueológicos hallados en un yacimiento de Cape Dorset (en la isla de Dorset, en el estrecho de Hudson), y concluyó que eran vestigios de una cultura desarrollada y diferente a la de los inuit, una civilización que él denominó cultura Dorset.
Posteriores hallazgos arqueológicos confirmaron que la Dorset era una cultura totalmente distinta de los inuit, y que se trataba del último exponente de los llamados pueblos paleoesquimales. Estos pueblos, al igual que los inuit, procedían de Siberia y alcanzaron Norteamérica cruzando el estrecho de Bering; pero lo hicieron en una época muy anterior, en torno al año 3500 a. C.; y, al igual que ellos, se instalaron en Alaska antes de expandirse hacia el este. A este grupo pertenecieron culturas como la Saqqaq, la pre-Dorset (antecesora de la Dorset), las culturas Independence I y II y, finalmente, la Dorset, que se originó en torno al año 400 y en su momento de máximo esplendor se extendía por la bahía de Hudson, Labrador, Terranova y parte de Groenlandia. El estudio genético llevado a cabo en 2010 de los restos de un Saqqaq confirma que sus antepasados llegaron a América en una migración diferente tanto a la de los inuit como a la que dio lugar al resto de aborígenes americanos.
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| Puntas de arpón fabricadas por los Dorset |
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| Máscaras rituales de la cultura Dorset |
Durante siglos, los Dorset se mantuvieron aislados sin apenas interacción con otras etnias. Si que mantuvieron contactos comerciales con los vikingos, después de que éstos llegaran a Groenlandia en el 982; la aparición de algunos objetos de inequívoco origen nórdico en algunos de sus yacimientos así lo demuestra. Los vikingos les llamaron Skræling, término que usaban indistintamente para todos los nativos americanos con los que trataron.
Aún se discuten los motivos de la desaparición de los Dorset y la naturaleza de su relación con los inuit. Hasta el momento no se han hallado pruebas de un mestizaje entre ambos pueblos, aunque cierta interacción si parece que existió, ya que los inuit adoptaron algunas técnicas de los Dorset, como pescar focas mediante agujeros en el hielo. Algunos autores sugieren que fue el empuje de los inuit, más belicosos y mejor armados, lo que fue arrinconando cada vez más a los Dorset hasta su extinción. No obstante, todos los indicios apuntan a que cuando los nuevos pobladores llegaron la civilización Dorset ya estaba en declive y en franca regresión; por ejemplo, habían abandonado sus asentamientos de Terranova y parte del Labrador, debido a la presión de tribus de origen algonquino como los innu o los beothuk. Otros atribuyen este retroceso al llamado Periodo Cálido Medieval, un periodo de temperaturas extremadamente cálidas que afectó al Atlántico Norte entre los siglos X y XIV, y que provocó el retroceso del hielo en numerosas regiones. Según esta teoría, los Dorset, adaptados a la vida en zonas heladas, habrían seguido el retroceso del hielo, abandonando las zonas ahora templadas, hasta quedar reducidos a unos pocos asentamientos aislados que fueron extinguiéndose hasta desaparecer, permitiendo así a los inuit ocupar los territorios ahora vacíos.
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| Pequeña escultura Dorset de un oso, hecha de marfil de morsa |
viernes, 10 de julio de 2015
El año sin verano
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| El Monte Tambora |
En el año de 1812 los habitantes de la isla indonesia de Sumbawa empezaron a notar una serie de extraños fenómenos en torno al Tambora, la enorme montaña de más de cuatro mil metros que dominaba la isla: temblores, potentes rugidos, nubes de humo... La mayoría de ellos ignoraba que el Tambora era un volcán, y no era de extrañar: su última erupción databa del siglo VIII, y desde entonces había permanecido tranquilamente dormido. Dormido, pero no extinto.
Sin ellos saberlo, bajo sus pies se iba gestando su propia perdición. El volcán había entrado en una fase de gran actividad, y su cámara magmática se iba llenando lentamente de lava, aumentando la presión y la temperatura en su interior. El 5 de abril de 1815 tuvo lugar la primera erupción, seguida de una serie de potentes explosiones que se oyeron hasta en las islas Molucas (a más de 1400 kilómetros). Pero el clímax de la erupción se alcanzó el día 10, cuando tres gruesas columnas de lava fueron proyectadas al exterior convirtiendo a la montaña en una masa de "fuego líquido". El estruendo se oyó a mas de 2600 kilómetros de distancia y la ceniza cayó en lugares tan remotos como Borneo o Makassar. El olor de los gases volcánicos llegó hasta Yakarta. La actividad del volcán no ha cesado desde entonces, aunque con erupciones de pequeña intensidad; la última, en 1967.
Los detalles de la erupción son sobrecogedores. Se trató de la erupción más potente de los últimos ocho mil años, y la única ocurrida en los últimos tres milenios (junto a la del Taupo, en Nueva Zelanda, en el año 186) que ha alcanzado un Índice de Explosividad Volcánica de 7. Se estima que fue cuatro veces más potente que la célebre explosión del Krakatoa (1883) y que expulsó al exterior unos 160 km3 de materiales. El Tambora pasó de los cuatro mil metros de altura a los 2850 que tiene en la actualidad. Una columna de humo de más de 43 kilómetros de altura se elevó durante días, vertiendo miles de toneladas de polvo y ceniza volcánica directamente a la estratosfera. Es difícil calcular cuántas personas murieron; se estima que al menos diez mil murieron en Sumbawa como consecuencia directa de la erupción. Otras 4600 murieron en las islas cercanas a consecuencia del tsunami que la explosión provocó. Además, la lluvia de cenizas y compuestos tóxicos destruyó las cosechas de la isla y de otras cercanas, provocando entre 50 y 100000 víctimas más a causa del hambre y las enfermedades.
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| "Red Sky and Crescent Moont" (William Turner, c. 1818) |
Pero los efectos irían mucho más allá. La ceniza volcánica en suspensión redujo la cantidad de radiación solar que llegaba a la tierra, provocando un descenso global de las temperaturas, que afectó especialmente al hemisferio norte. Y su efecto aumentó porque en aquellos años se vivía el llamado "Mínimo de Dalton", un periodo en el que la actividad solar fue anormalmente baja, lo que ya había reducido la temperatura media mundial en un grado centígrado. La erupción del Tambora redujo aún más (entre uno y dos grados) la temperatura, afectando seriamente al clima, especialmente durante el verano de 1816, que fue uno de los más fríos y lluviosos de los que hay constancia, pasando a la historia como "el año sin verano" o "el año de la pobreza".
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| Frau vor untergehender Sonne (Caspar David Friedrich, 1818) |
El resto del mundo tampoco se libró. En Norteamerica, buena parte de la cosecha de cereal se perdió por causa de unas inesperadas heladas en primavera. En junio hubo tormentas de nieve y en julio y agosto se vivieron heladas en regiones relativamente al sur, como Pennsylvania o Virginia. Lugares tan insospechados como México y Guatemala también vieron caer insólitas nevadas. La escasez provocó una notable subida de los precios de la comida, especialmente del grano.
Por su parte, en China, buena parte de las cosechas de arroz de las provincias de Yunnan y Heilongjiang se perdieron. En el sur del país y en Taiwan, habituados a un clima cálido, se produjeron nevadas y heladas en pleno verano.
Y curiosamente, una de las obras maestras de la historia de la literatura tuvo su origen en este inclemente verano. Un grupo de ingleses expatriados, reunidos en una villa cercana a Ginebra, se aburrían soberanamente encerrados durante días a causa de la lluvia. Entre ellos estaban el célebre poeta Lord Byron, su médico personal, John Polidori, el poeta Percy Shelley y la futura esposa de éste, Mary Godwin. Para combatir el aburrimiento, conversaban y leían historias de fantasmas. Un día, Byron sugirió que cada uno escribiese una obra de terror... y la futura Mary Shelley acabaría por escribir su inmortal Frankenstein.
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